Después de un incendio forestal, el suelo es muy vulnerable a la erosión. Su erosión causa dos efectos muy negativos, tanto sobre el propio terreno sobre el que se ha producido el incendio, como sobre los territorios de masas de agua adyacentes. Estos efectos negativos son la pérdida de fertilidad y la contaminación por arrastre de sedimentos y cenizas.

Revegetación

La mejor medida para la mitigación del impacto de los incendios es el restablecimiento de la cobertura vegetal herbácea. Para ello, se emplean técnicas como la hidrosiembra o la instalación de biomantas o redes orgánicas.

SOLUCIONES PARA ESTOS CASOS
Plantación

Después del control de la erosión y el restablecimiento de la cobertura herbácea es necesaria la introducción de especies arbustivas y arbóreas para generar la masa forestal. Para ello, se realizan plantaciones que deben ser adaptadas a las condiciones de cada lugar y organizadas espacial y temporalmente, de modo que favorezcan el proceso, la propagación y la colonización natural. Existen distintas metodologías que buscan estos objetivos minimizando los costes.

Control de la erosión y sedimentos

Para evitar el arrastre de sedimentos y la contaminación de las aguas, materiales como los biorrollos y las mantas orgánicas pueden ser un muro de utilidad para generar barreras en las zonas más sensibles.

SOLUCIONES PARA ESTOS CASOS